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La historia del Alzheimer

-¿Su apellido?


-Auguste.


-¿Cuál es el nombre de su marido?


-Auguste, creo.


-¿De su marido?


-Ah, mi marido… (Parece que no entiende la pregunta)


-¿Está usted casada?


-Con Auguste.


-¿Con Mrs. D.?


-Sí, sí, Auguste D.


-¿En qué año estamos?


-En 1800.

 

Era, en realidad, 1901. Esta conversación, entre el psiquiatra Alois Alzheimer y una mujer ingresada llamada Auguste Deter, tuvo lugar en el Hospital para Enfermos Mentales y Epilépticos de Frankfurt (Alemania) y está registrada en la primera página del informe que se ha convertido, hoy en día, en el primer caso documentado de la enfermedad de Alzheimer.


Auguste tenía en aquel entonces 51 años. Sin antecedentes familiares de alcoholismo o trastornos mentales, sin posibilidad de infección sifilítica, sin antecedentes de enfermedades graves. Casada, con una hija sana y sin haber sufrido abortos. Era una persona amable, trabajadora, tímida y ligeramente ansiosa. A partir del 1901 empezó a sufrir delirios, creía que su marido se veía con una vecina y a tener problemas recordando cosas. Un poco más tarde empezó a cometer errores al cocinar y a caminar constantemente por la casa sin una razón aparente. Poco a poco, se volvió apática y perdió el sentido del valor del dinero. Estos síntomas empeoraron progresivamente y los delirios fueron a más. Era incapaz de encontrar objetos que había guardado ella misma. Creía que un maquinista que frecuentaba su casa le perseguía y que todo el mundo hablaba sobre ella, llamaba a los timbres de sus vecinos sin una razón. A veces también se aterrorizaba y le daban temblores imaginando que fallecía.


En el historial, Alzheimer apunta un trastorno amnésico de la escritura al pedirle que escribiera su nombre y el de la ciudad dónde vive. Cuando le pedía que leyera algo, repetía la misma línea tres veces, identificando correctamente las letras, pero sin parecer que hubiera una comprensión de lo leído.


El psiquiatra siguió la evolución de la paciente a través de una estrecha observación, anotando en el historial todos los datos relevantes y cambios que presentaba a medida que pasaba el tiempo. Auguste cada vez estaba más apática y apagada y desde principios del 1906 se pasaba la mayor parte del día tumbada, ocasionándole ulceras y dejándola cada vez más débil. Muere en abril del mismo año, tras sufrir una neumonía.


En noviembre de 1906, Alois Alzheimer dio una conferencia titulada "Una nueva enfermedad grave característica de la corteza cerebral" acerca este curioso caso. En su trabajo se recogía simultáneamente el curso clínico de la enferma con pérdida de memoria, desorientación, alucinaciones y demencia, junto con el estudio histológico de su cerebro, revelado por la autopsia, que mostraba una atrofia significativa de la corteza cerebral junto a una arteriosclerosis de los vasos cerebrales pequeños e hidrocefalia. Aunque se ha convertido en una conferencia muy importante históricamente, en aquel momento no suscitó apenas interés. Fue en 1910 cuando, Emil Kraepelin, mentor y amigo de Alzheimer, llamó a este nuevo tipo de demencias enfermedad de Alzheimer en la 8ª edición de su Manual de Psiquiatría.

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